Fecha 8
1-0 de local, contra Estudiantes
Trámite del partido: Octava fecha, y de local, otro partido exigente. Frente a Estudiantes, Boca ponía al equipo titular, con la única variante por lesión de Cvitanich. En su lugar entró Mouche. En el pincha, hay que decirlo, faltaban Gastón Fernández -por insólita decisión de Russo que prefirió poner a los ignotos Carrillo y M. Fernández en su lugar-, Boselli y Verón.
Boca era el dominador del partido, desde el arranque, pero le costaba mucho crear situaciones ante la numerosa y violenta defensa de Estudiantes. A Riquelme no le hacían marca personal en toda la cancha, pero Matías Sánchez, principalmente, y Braña lo seguían bien de cerca cuando les pasaba cerca. A los 16', Erviti profundizó para Riquelme, que con una marca pegada a sus espaldas, rozó la bocha con el empeine, de primera para Clemente. El centro encontró a Viatri, que le ganó a la marca y a la salida de Albil, al que casi rompe todo, sin (?). El cabezazo quedó en el punto del penal, y Mouche, SÓLO, cabeceó una masita al palo. Por suerte, el rebote le quedó a un Clemente que siguió la jugada (entró desde el córner al área chica, sólo para acompañar), y definió sin arquero.
Boca pudo aumentar, y si bien no jugó tan bien como contra Lanús, fue muy superior de la mano de Riquelme y Erviti en el juego, y Somoza y Rivero en la recuperación de la pelota. Riquelme siguió con esa tendencia de dejar como boludos(?) a los marcadores, como contra el Real Madrid, y lo acentuó en el segundo tiempo.
La diferencia más grande con el partido de Lanús, fue que Estudiantes se adelantó e intentó generar algo cerca de Orión, aunque jamás puso en peligro serio la valla. En ese segundo tiempo, Román dio asco, porque además de que no se la pudieron sacar -con dos perros de presa como Braña y M. Sánchez vigilándolo-, fue el generador exclusivo de los avances y llegadas de Boca en esa mitad. 1-0 mentiroso.
| "Era simple, había que esperar seis meses y sacar a Luchetti del arco... Te lo dije", le habría comentado Román(?) |
Balance
Otro gran partido de Boca, sobre todo de la mano de Riquelme, y un poco menos colectivo que el esfuerzo realizado frente a Lanús la fecha anterior, más parejo. 8 partidos. 3 muy buenos (Estudiantes, Lanús y Unión), 2 buenos (Independiente y San Martín Ssj), 2 flojos (Newell's y Olimpo) y 1 malo (San Lorenzo).
Juego en defensa: Buen trabajo, aunque a Estudiantes le faltaban sus mejores jugadores. Su mejor jugador, Mercado!!!!, generó algunas complicaciones que no pasaron a mayores porque sus compañeros eran, cuanto menos, horribles(?).
Juego en ataque: 1 tiempo, trabajo colectivo para destrabar a una defensa demasiado violenta. Riquelme brilló en el segundo tiempo y fue dueño de todos los ataques del equipo en la segunda mitad.
| Cada tanto, regala noches perfectas, aún hoy, 10 años más tarde |
El mejor jugador de Boca: Riquelme. De menor a mayor. ¿La diferencia con otros partidos? No sólo manejó el ritmo del partido, sino que fue el arma más desequilibrante, por escándalo, del equipo. Mereció el gol, pero Agustín Silva debutó en el arco pincha con todo el culo del mundo(?).
El peor jugador de Boca: Mouche, pero sin ser negativo para el equipo. Simplemente, pudo haber explotado mejor su velocidad en el segundo tiempo.
Uno x Uno posta, no como Olé(?):
Orión: 6. Casi sin trabajo.
Roncaglia: 7. Impasable, y con epacios, se mandó al ataque en el segundo tiempo -pocas veces, obvio, pero lo hizo bien-.
Schiavi: 7. Sin problemas por arriba. Por abajo no estuvieron ni cerca de llegar.
Insaurralde: 5. Otro sin problemas, aunque algo desprolijo en la salida y con alguna patada demás.
Clemente Rodríguez: 8. Además del gol, fue clave en primer tiempo. Ya en el segundo, se quedó a cuidar la posición un poco más.
Rivero: 6. Ante un equipo tan dinámico, corredor y metedor, Rivero se mostró más que necesario para emparejar al rival en ese aspecto del fútbol.
Somoza: 8. Muy mejorada versión del Somoza de las primeras fechas. Marca, presión, toque corto y medio, de primera, a dos toques. De manual.
Erviti: 6. Muy importante en el dominio del primer tiempo. Bastante desaparecido en el segundo.
Riquelme: 10. Con menos continuidad que cuando tenía 21 años. Y no frente al Real Madrid, al Palmeiras, al Inter o al Barcsa. Aún así, genial.
Viatri: 5. Fue clave para el gol, como en casi todos los partidos, pero no jugó bien.
Mouche: 4. Flojísimo. Desaprovechó los espacios que se crearon en el segundo tiempo con la misma efectividad con la que le erra al arco habitualmente.












